Ubicado a dos horas y media de Cali y a solo 20 minutos del casco urbano de Buenaventura, San Cipriano se puede alcanzar por dos rutas. La primera transita a través del corregimiento de Córdoba, y la segunda desde Zaragoza, donde los visitantes pueden tomar una brujita. Desde Zaragoza, los visitantes cruzarán el puente San Martín, un puente colgante que los lleva al “paradero” de las brujitas, un trayecto que puede resultar emocionante para los amantes de las actividades extremas, aunque las comunidades reconocen que no está en las mejores condiciones.
El viaje en las brujitas dura aproximadamente 20 minutos hasta San Cipriano y abarca siete kilómetros, permitiendo a los visitantes adentrarse en el bosque húmedo tropical. Durante el trayecto, además del rugido del motor, se pueden escuchar los cantos de los pájaros que habitan entre los árboles. La ruta también incluye túneles, casas de madera, puentes abandonados y ríos, creando una atmósfera mágica.

San Cipriano como un destino atractivo del departamento para el turismo sostenible y los amantes de la naturaleza. “Es una de las principales joyas de nuestro Pacífico colombiano, donde la comunidad está muy comprometida con la protección de la zona. San Cipriano es un lugar mágico, incluso desde la llegada en las brujitas”, asegura Franco.
El pueblo de San Cipriano es la entrada a la Reserva Forestal Protectora de los Ríos San Cipriano y Escalerete, que cuenta con casi 9.000 hectáreas de bosque húmedo tropical. En la década de 1980, esta reserva fue declarada zona de manejo especial debido a su rica biodiversidad. Si quieren respirar aire puro y probar una de las mejores aguas del mundo, vengan a San Cipriano”, es la invitación que hace Rodríguez a aquellos interesados en seguir explorando la flora y fauna colombiana. Más allá de ser una reserva protegida, este lugar ofrece diversas actividades, desde avistamiento de aves hasta caminatas y la oportunidad de nadar en sus ríos cristalinos.

“Esta reserva cuenta con una impresionante oferta de biodiversidad. Podemos disfrutar de un mariposario y de las aguas de sus ríos. Además, estamos a 300 metros del río Escalerete, que abastece de agua al distrito especial de Buenaventura. El turismo aquí se vive todos los días. La gente está dispuesta a atender a los visitantes con una deliciosa gastronomía y un servicio de hospedaje cada vez más mejorado”. La reserva cuenta con un total de once charcos y dos cascadas. Además, por el río San Cipriano es posible hacer tubing (deslizarse en flotadores), mientras se observa la naturaleza que está a su alrededor y se dejan llevar por la corriente.
los visitantes también tienen la oportunidad de sumergirse en la deliciosa gastronomía del Pacífico. Los platos típicos, como la langosta, la jaiba, la piangua y el tradicional encocado de muchiya (un tipo de camarón de río), son solo algunas de las delicias que se pueden degustar durante la visita a San Cipriano. Cada bocado refleja la riqueza culinaria de la región. Además, el viche, la bebida tradicional del Pacífico, también es protagonista en la región. Zuleima Chala Bonilla se dedica a la preparación y venta de los productos autóctonos de la región como el arrechón, la crema de viche, la tomaseca y el curao. Con sus botellas de viche en mano, Bonilla enfatiza la importancia de esta bebida tanto para los locales como para los visitantes, quienes podrán disfrutar de su sabor.